Las automotrices siguen apostando por México
Kia invierte 649 millones de dólares en México para producir su primer vehículo eléctrico fuera de Corea. La industria automotriz mexicana crece con inversiones de Audi, BMW y más.

Mientras el ruido arancelario domina los titulares, los hechos cuentan otra historia: las armadoras globales siguen firmando cheques multimillonarios con destino a México. Y esta semana, el que firmó fue coreano.
Kia anunció el pasado 29 de julio una inversión de 649 millones de dólares en su planta de Pesquería, Nuevo León, para producir el EV3, el primer vehículo eléctrico de la marca fabricado fuera de Corea del Sur. La línea oficialmente arranca mañana 4 de agosto. Léalo de nuevo: el primer eléctrico global de Kia hecho en otro país será hecho en México e inicia en 24 horas su producción.
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El anuncio corona una década extraordinaria. Cuando el Grupo Hyundai eligió a Pesquería en 2014 para su primera inversión en el país –3 mil millones de dólares junto con su clúster de proveedores, de los cuales mil millones puso directamente la armadora–, aquel municipio tenía 20 mil habitantes y ninguna tradición automotriz. Hoy supera los 140 mil, alberga la primera planta de producción automotriz completa de Nuevo León, exporta a más de 190 países, ha rebasado los dos millones de vehículos producidos y ha contribuido a generar más de 80 mil empleos directos e indirectos. Pocas inversiones extranjeras en la historia económica reciente de México han transformado tanto, y tan rápido, un territorio.

Audi, BMW y Kia refuerzan la confianza en México
Y Kia no está sola. Los alemanes premium construyeron aquí sus propias catedrales industriales: Audi levantó en San José Chiapa, Puebla, su primera planta en América con 1,300 millones de dólares, y en 2024 le sumó mil millones de euros para electromovilidad. BMW invirtió más de mil millones de dólares en San Luis Potosí y añadió 800 millones de euros para fabricar, desde 2027, los eléctricos de su Neue Klasse y baterías de alto voltaje: será una de las cuatro plantas del mundo –junto con Múnich, Debrecen y Shenyang– con esa encomienda. Súmense las apuestas históricas de Nissan en Aguascalientes, Honda en Celaya y Mazda en Salamanca, y el saldo de dos décadas supera cómodamente los 11 mil millones de dólares tan solo en estos proyectos. Más claro, las grandes que llevan décadas y décadas de Ford, General Motors y Stellantis.
La lectura económica es contundente: la segunda ola de inversión ya no es de gasolina, es eléctrica y México está en ella –Audi, BMW, Jeep, General Motors, Ford y Kia hacen sus 100% eléctricos aquí–. Las armadoras no colocan capital a 30 años en países en los que no confían; lo colocan donde hay talento, proveeduría, logística y un mercado norteamericano o de exportación a la puerta.
Pesquería es la metáfora perfecta. Donde hace diez años había llano, hoy hay robots, acero y, a partir de este lunes que usted lee estas líneas, muy pronto un eléctrico con etiqueta inconfundible: Hecho en México. La confianza, cuando es de miles de millones de dólares, no miente. Ahora el reto es que las grandes automotrices estudien el caso de las inversiones en México y cómo logran ser rentables en un entorno arancelario como el de hoy y el que se espera, y ver a México con dos océanos y no solo con una frontera al norte.
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Memo Lira
Memo Lira es un reconocido periodista y fundador de diversas publicaciones automotrices. Cuenta con más de 20 años de experiencia en televisión, radio, periódicos, revistas e internet. En este canal encontrarás los mejores autos y camionetas nuevos.
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