La evolución automotriz: visitamos Japón y su industria
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La evolución automotriz: visitamos Japón y su industria

Japón un país que produce hoy en día más de siete millones de unidades, que cuenta con un mercado por arriba de los cuatro millones de unidades.

/junio 19, 2023

Tokio,Japón.- Japón un país que produce hoy en día más de siete millones de unidades, que cuenta con un mercado por arriba de los cuatro millones de unidades y que se espera pronto pueda llegar a cinco millones. El imperio automotriz del sol naciente se encuentra en una etapa que ya se conocerá como la era donde el planeta es primero, implementando medidas a su gran fabricación mundial para evitar dañar en lo más mínimo al planeta, reciclaje, economía circular, autos eléctricos, etcétera.

Vistamos Japón y esto fue lo que encontramos

La industria japonesa tiene sus raíces desde la primera década del siglo pasado, de hecho, aún antes en la industria de fabricación de barcos y aviones hay grandes pilares para la industria automotriz japonesa. Son varios factores que trajeron a este país a ser uno de los primeros fabricantes de vehículos del mundo, como por ejemplo su maestría en el trabajo del acero, sin duda el ser maestros en el trabajo del acero los llevó a crear en la era industrial gran cantidad de productos, desde artesanales hace siglos como sus sables y cuchillería, hasta trajes de protección, así como grandes productos como la participación en la industria aeronáutica, marítima y, por supuesto, los autos.

Otra de sus fortalezas es la creación de maquinaria, no es desconocido como varios empezaron de telares, de máquinas de diversas aplicaciones en una incipiente automatización, hasta crear lo que hoy vemos dentro de sus plantas con automatización importante, robótica donde el hombre no es exacto y artesanía en donde la mano de obra es necesaria para brindar calidad.

Disciplina y decisión, la clave en la industria japonesa

Su situación no ha sido fácil, sin embargo, su disciplina y decisión los ha llevado a todo el mundo con sus productos y lograr lo que pocos creían después de la segunda guerra mundial, apenas hace ochenta años, y lo digo porque quizás fue uno de los países de más devastación en esos momentos, de donde seguramente salió la fortaleza para construir lo que hoy son. Basta con visitar Hiroshima para saber cómo la misma Mazda cuatro meses después del bombardeo inició producción con el objetivo de regresar a la población al trabajo, asistirla y animarla a salir adelante. 

Basta visitar los museos de cada armadora para ver la cicatriz en los años cuarenta en sus vehículos para iniciar la década de los cincuenta con gran ímpetu. La globalización no fue fácil, de hecho, sigue habiendo productos que solo son para Japón, pero los internacionales han dado fortaleza y continuidad a la producción mundial, como en nuestro país en lugares como Aguascalientes, Cuernavaca y la zona del Bajío, desde donde varios japoneses ensamblan, creando polos de desarrollo de mayor importancia en esas zonas y el país, además de atraer a gran cantidad de empresas proveedoras.

Hoy, es normal caminar por sus plantas ensambladoras y ver tres cosas en especial: dispositivos autónomos –carritos que se manejan solos, diríamos–, acompañando la producción, gran automatización y producción masiva de calidad, así como un gran orgullo por lo que son, con centros de visitantes y museos que lucen más nuevos que nunca, como recordando a las nuevas generaciones que no todo ha sido fácil, pero que cada vehículo ha valido la pena en los últimos 80 años para llegar a donde son.

Una realidad reflejada en el trabajo y disciplina, honorabilidad social y visión de líderes les ha construido una industria que ha podido emocionar con sus tantos y tantos autos deportivos convertidos en íconos, que se ha adaptado por mercado y mantiene los famosos mini-autos japoneses, así como las grandes camionetas donde se requieren, que la era electrificada viene y las nuevas tecnologías –hasta las conexiones a satélite para asistir a conductores–  merecerán las misma dedicación que la era industrial de la última parte del siglo pasado donde llegaron a mercados de suma importancia con gran trabajo para llegar a ser en algunos casos líderes de ventas y en otros contar con clientes de la mayor lealtad posible.

La evolución automotriz: vistamos Japón y su industria

Subaru, con sus oficinas centrales en Tokio, con una gran área de producción donde a pocos kilómetros de distancia ubica tres plantas desde donde fabrica camionetas que van a todo el mundo. Casi un millón de unidades al año y con una huella de producción en Estados Unidos, los visitamos y su herencia está intacta en emoción y tecnología.

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Hiroshima, la casa de Mazda, la ciudad de la marca donde hasta el estadio lleva su nombre se erige como el gigante industrial de la zona que hoy llega a todo el mundo con camionetas que fueron un sueño hace veinte o treinta años que dependían de otros para lograr desarrollo de vehículos. Hoy en la independencia también toman la globalización en serio y mantienen a su ciudad lo más boyante posible identificándose con un diseño, calidad y desempeño únicos. Yokohama, la ciudad elección de Nissan para ubicar la década pasada su corporativo, una ciudad que ve al mar, con gran comunicación y a tan solo una hora de Tokio, desde ahí se toman decisiones para todas sus operaciones en el mundo, de producto, de producción, de precio y de negocio, sin duda hoy Nissan luce boyante ante el escenario mundial con el enfoque a sus productos y productividad. 

La evolución automotriz: vistamos Japón y su industria

Empresas japonesas que derraman su bienestar a nuestro país

Producen intensamente, exportan y venden sus productos, con inversionistas distribuidores de muchas generaciones tocando al cliente final.

Lo que más me ha sorprendido en este 2023 visitando a armadoras en Japón, es el nivel de manejo autónomo que han logrado con conexiones a satélites, la productividad y automatización de su producción, desde los rollos de acero, hasta los vehículos con cualidades de seguridad, calidad y equipamientos mundiales, y el que todas hacen en el recuento de su historia una riqueza única para vivir el hoy y desarrollar el futuro. La unión de todas las armadoras japonesas es única, su asociación refleja su dinamismo y trabajo en equipo, nunca dejando al otro de lado, siempre construyendo un país y empresas en su nicho, un ejemplo es la historia de la industria automotriz japonesa vertida en productos como carpetas y telas para enmarcar que llevan a todos en su pasar por el tiempo, digo que es ejemplo pues solo se consigue dentro de las tiendas de cada marca en sus museos y centros de visita.

En México contamos con todos ellos, impactando a nuestra economía, son más japoneses en el país vendiendo, que por ejemplo en Estados Unidos que no todos tienen presencia, hoy los japoneses en el país son potencia y me queda claro que las plantas mexicanas de estas marcas están más listas que nunca para los retos que vienen hacia delante. Japón un país de eficiencia y calidad, un honor tenerlos en México.  Este año es grande la lista de vehículos y tecnologías japonesas que han llegado de todas las marcas, y seguirá tan solo vea a Nissan –cumpliendo sus 90 años a nivel mundial y 57 años de la planta de Civac–, introduciendo este año sus e-POWER, el nuevo Z, Pathfinder, Xtrail, etcétera. Observe a Mazda presentando sus CX-50 y CX-90 esta semana, a Subaru con su próxima Crosstrek a llegar a México, Toyota hoy anuncia el nuevo Prius, Suzuki alista su siguiente producto por llegar el próximo mes, Honda con sus híbridos, Mitsubishi con la entrada de su nueva camioneta enchufable, etcétera, la lista este 2023 será muy larga de japoneses en el país. 

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