Yamaha Stryker rudeza muy necesaria
Realizamos prueba de manejo con la Stryker 1300 y también tuvimos la versión de serie (roja) que no cambian en prestaciones sólo a nivel visual.


La prueba que realizamos fue en ciudad y carretera, con la Stryker 1300, en la versión personalizada que podemos ver en la galería (moto negra) y también tuvimos un tiempo la versión de serie (roja) que no cambian en prestaciones sólo a nivel visual. Y vaya que lo hacen ya que la moto que trajimos contaba con muchos elementos como rines, puños, retrovisores, posa pies, y algunas molduras cromadas que resaltan con el tono negro del chasis y motor.
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En el plano mecánico cuenta con un motor bicilíndrico de 4 tiempos enfriado por líquido, que genera 70 hp y un par motor de 74 lb-pie, la transmisión de potencia a la llanta trasera es por medio de banda y la caja de cambios es de 5 marchas.

La entrega de potencia es contundente y pareja pero gentil con el acelerador por lo que no será un problema en la circulación con el tránsito diario, de hecho en este punto el clutch es relativamente suave lo que facilita nuestro manejo diario. La altura de la moto permite un buen movimiento de cadera para poder maniobrar en espacios cerrados, aunque sobra decir que ese tipo de maniobras no son la especialidad de este tipo de motos.

La velocidad punta en un tramo que me lo permitió ascendió hasta los 185 km/hr, lo cual es algo muy respetable en una moto de este segmento. El peso y configuración baja de la moto permitían que a esas velocidades la moto fuera estable en todo momento aunque claro el conductor recibe todo el aire y tenemos que tomar el manubrio hasta con las uñas.

Un punto que podría mejorarse es el del consumo de combustible ya que en dicho trayecto tuve que pasar un par de veces a la gasolinería, algo que va directamente proporcional a la entrega de potencia que si bien es suave si exige tener la moto a un nivel alto de revoluciones por lo que el consumo se eleva.

Ricardo Silverio
Cuenta cuentos profesional, con un especial gusto por la velocidad, y una calma innata por vivir mientras el mundo gira a prisa. De gustos extremos nacidos en el ciclismo y luego evolucionados al mundo motorizado. Aquel que puede pasar horas viajando en una carretera o un instante en las pistas de competencia, aunque viviendo, volando y dejando todo problema en el camino en mi motocicleta. De gustos particulares y enemigo de los autos aburridos que no transmitan sensaciones de manejo.
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