40 minutos para ser feliz

40 minutos para ser feliz

Comprar un nuevo auto, luego de que usted investigó, pensó, hizo cálculos y decidió su mejor opción, inicia a ser un proceso feliz, saber que ya lo están preparando, sacando placas, verificando y dejándolo listo para que lo pase a recoger. Aún, los clientes “normales” vamos por ellos a la agencia, muchos en familia, pareja o con amigos que festejan el momento, si el vendedor es hábil y el gerente también, pueden hasta bajar a saludarnos y darnos un detalle desde un chocolate bien envuelto, un ramo de flores y hasta una maleta o chamarra de la marca del auto, si no pasa, pues el momento es suficientemente mágico para pintarle una sonrisa…. Pero aún con todos esos esfuerzos y una llamada para saber cómo va con su auto unos días después de que lo sacó de la agencia, la foto digital en su correo y hasta invitaciones especiales a eventos dentro de la agencia, no servirán de nada si llega al servicio y simplemente todo falla, o con que falle el momento de recogerlo con una cuenta que pagar sorpresiva donde le cobran hasta los trapos que la agencia usa para todos los vehículos que lava, o el gerente de servicio que nunca le aclara por qué el monto, o la siempre molesta ventana de pago donde uno no ve ni quién le cobra, como que no le ven a los ojos, solo pasa tarjeta por debajo del cristal y ve su factura… Siempre queda la duda si la persona del otro lado del vidrio no se burla por lo que le están cobrando. Es decir, todo lo que hicieron para tenerlo como cliente, su decisión de distribuidora y marca, para que en servicio uno se sienta así…

Certeza en el presupuesto, tiempos de entrega, sinceridad en la accesibilidad de partes, un buen y verdadero diagnóstico –recuerde que las áreas de servicio también tienen sus metas de ventas y querrán llegar a objetivos a final del mes–, una entrega con auto lavado, puntual y con gasolina, no pedimos menos. Por ello, las marcas responsables, las que piensan y se centran en los distribuidores y su máxima es el cliente, tienen el futuro asegurado, los inventarios vendidos de todo lo que puedan traer y el compromiso del cliente de no irse, porque no se quiere ir de tan bien que lo tratan.

El servicio en Zoom Zoom será en 40 minutos, si en “40 minutos”, lo lanzarán en algunos meses, pero usted podrá ir, dejar su auto, pulsar el botón de su cronómetro, tomarse un café, contestar e-mails o ver un capítulo de su serie favorita y su Mazda estará listo… si no lo está… no pagará nada. Eso es atreverse en un mercado competido, si tienen producto, garantías, partes y servicio de este nivel, en menos de lo que otros esperan para ser recibidos aún con cita, o pagar en una caja que tiene cola o que le tarda el “sistema” en facturar, usted en este servicio que pondrá Mazda en todos sus kilometrajes de 10,000, y cada diez mil kilómetros como lo requiere, solo invertirá 40 minutos… Piénselo, podrá salir de su trabajo, dejar el auto, regresar por él y regresar a comer a su oficina y en una hora.

Quien de servicio tiene asegurado su cliente, no importa el tamaño de mercado, su desempeño será como marca y agencia inigualable, Mazda hoy crece 5.0% en un mercado que cae 10%, y va por más con esta clase de servicio.

 

 

Sobre 

Comunicóloga especializada –y apasionada– de los medios impresos y electrónicos.

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