KIA Sportage, sin miedo al desafío

La firma coreana afila sus puntas de lanza previo al arranque de sus operaciones, a partir de junio, en nuestro país y, para demostrar la calidad de sus vehículos, nos dio la oportunidad de poner a prueba las capacidades de su SUV Sportage, el cual está llamado a convertirse en un referente en uno de los segmentos más peleados en México.

Para el debut del Sportage en el asfalto nacional viajamos a Monterrey, para ver de qué está hecho este auto, además de ser testigos de los avances de lo que será la planta que KIA tendrá en territorio mexicano, la primera en América, y de la cual saldrá el sedán compacto, Forte, en 2016.

Este complejo se ubica en el municipio de Pesqueria, en Nuevo León, y pese a que llevan unos cuantos meses en su materialización ya se pueden ver las dimensiones que tendrá esta planta y, hay que decirlo, son enormes, por lo que se espera que, en el corto plazo, reciba nuevos proyectos de producción.

La inversión de KIA es de mil millones de dólares, con una capacidad de producción de 300 mil unidades anuales, destinando el 20% al mercado nacional y el 80% a Norte y Sudamérica. Esto generará 3 mil empleos directos.

Sportage se comercializará en tres versiones, todas con un motor cuatro cilindros 2.0 litros que entrega una potencia de 151 caballos de fuerza, 141 lb-pie de torque, acoplado a una transmisión automática de seis velocidades con modo manual, cuyos precios se definirán previo a su llegada a los pisos de venta de la marca, es decir, antes de junio.

De la vista nace el amor.

Visualmente el Sportage presume de unas líneas dinámicas y emocionales, algo que ha distinguido a los recientes lanzamientos que ha hecho KIA en los diferentes mercados en los que compite.

El frente se destaca por sus formas afiladas, la parrilla de panal que es un sello de la marca, la cual está enmarcada por una atractiva configuración de luces alargadas que le da una mirada felina, mientras que en la parte baja luce de una discreta entrada de aire y faros de niebla.

Lateralmente las formas atléticas acentúan su musculatura, como si se tratará de un atleta en plena forma, además de que le brinda un look sólido y compacto, el cual se ve muy favorecido por el diseño de sus rines de aluminio.

La parte trasera completa de buena forma el cuadro al presentar unas líneas redondeadas que van muy a tono con la concepción de las luces traseras, además de enfatizar la imagen de KIA en el camino, la cual no dejará dudas de que se trata de un vehículo de un vehículo de su gama.   

El camino se hace al rodar.      

Una vez absorbidas las líneas exteriores llegó en momento de ver si este vehículo cumplía con las expectativas en el asfalto y serían los caminos de Pesquería, con rumbo a la localidad de Cola de Caballo-Laguna de Sánchez, los sinodales ideales para demostrar el desempeño de este SUV.

Desde que se entra en su habitáculo se percibe una buena calidad en los materiales, mientras que los detalles con insertos de aluminio realzan su diseño interior. El espacio que ofrece en todas las plazas asegura el confort de todos los pasajeros, mientras que sus asientos abatibles optimizan cada centímetro de su espacio de carga.

La disposición de los instrumentos para acceder a los sistemas de comunicación e infoentretenimiento facilitan su manipulación, mientras que los controles al volante evitan que el conductor pierda la vista del camino.

Una vez dispuesto el soundtrack que nos acompañaría en este recorrido, apreciamos la calidad del sistema de sonido del Sportage, el cual se ve beneficiado gracias al buen hermetismo de su cabina.

Una vez en el camino pudimos constatar la suavidad del andar, en el tramo de ciudad, que ofrece el Sportage cuya suspensión absorbe de forma eficiente las irregularidades del asfalto, que en Monterrey como en el resto del país no son pocas, mientras que la entrega de potencia de su motor 2.0 litros de 151 caballos de fuerza es vigorosa.

Al llegar al tramo de carretera optamos por el modo Sport y ahí empezó la diversión. Las curvas cerradas y las pendientes del camino mostraron lo mejor de si, además de que pudimos comprobar la precisión de su dirección que nos permitió tomar las innumerables curvas de esta ruta a buena velocidad, con confianza ayudados por los controles de tracción y estabilidad.

Durante los tramos de ascenso el empuje, 141 lb-pie de torque, fue notable y constante,además de que la entrega de fuerza de su transmisión automática, de seis velocidades, jamás perdió el aplomo, viéndose optimizada al usar el modo manual.

En los descensos su sistema de frenos presumió de una eficiencia sobresaliente, ya que pese a las constantes frenadas no mostraron fatiga, mientras que el buen balance de pesos de este vehículo impidió que se tuviera una sensación de perdida de control o estabilidad.

El veredicto es que KIA viene con una propuesta muy atractiva para competir por la cima de este segmento, la cual se hace acompañar de una estrategia agresiva que ofrece siete años de garantía o 150 mil kilómetros, lo que ocurra primero, que es un reflejo de la confianza que tiene la marca sobre la calidad de sus vehículos.

La batalla será encarnizada, toda vez que, enfrentará a modelos muy consolidados en el mercado nacional como lo es Honda CR-V; Toyota RAV4; Dodge Journey y Mazda CX-5, entre otros. Sin embargo, Sportage  demostró que tiene armas para hacerles frente en un mercado nacional cada vez más competitivo y lleno de buenas propuestas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sobre 

Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la UNAM. Apasionado de los autos y del deporte motor, la adrenalina y la gasolina corren por sus venas. Acompáñenlo a recorrer kilómetros llenos de emoción y a compartir historias.

¿Qué opinas?