Como –el Gran Premio de– México, no hay dos…

Como –el Gran Premio de– México, no hay dos…

En el sentido patriótico podría parecer pretenciosa la aseveración del título a esta nota, pero la realidad en esta ocasión sí es la mencionada: organización folclor, color, cultura, asistencia y más, condimentaron el mejor de los platillos del deporte motor por segundo año consecutivo tras su retorno al Calendario.

Se recuerda mucho que el Gran Premio de México se consagró como el más laureado en 2015, por lo que el compromiso este año era aún mayor. Todo fue mejorado: las áreas de comida y servicios, la seguridad y el trato del personal a las diferentes áreas del recinto de la Magdalena Mixhuca. Si hay que reportar algún error en logística fue el retraso para recorrer el área de pits del día domingo, hoy, pero se entiende en consecuencia de un aparatoso accidente sufrido en la cartelera previa con la Fórmula 4 compitiendo y entregando podio a dos mexicanos.

Datos duros

–Bernie Ecclestone cumplió 86 años el día de las pruebas libres.

–Saldo blanco al término de las acciones gracias a la labor de más de 2,000 elementos de seguridad pública.

–Mariachi, Día de Muertos, bailes tradicionales y un desfile aéreo previo a la competencia marcaron el momento álgido previo al inicio de la carrera.

–Durante las prácticas y pruebas libres se vivió una emoción particular de competencia, algo que no se ve en los diferentes circuitos del calendario. 

–La logística de accesos estuvo tan bien organizada, que si bien había que ser paciente para llegar y abandonar el lugar, jamás se generó un caos del tamaño que sugerían los 339,967 asistentes durante los tres días. 

–En opinión de los pilotos, México es un lugar incomparable debido a la atmósfera festiva que se vive y que alegra la competencia. Hamilton ha declarado que le gusta tanto correr en México como los tacos de este país. Mientras que Rosberg es un consentido de la afición, que lo vitoreó incluso más que al británico. 

–Pasa también que en las gradas el apoyo es constante, con maracas e instrumentos que acompañan cada vuelta de las 71 pactadas, y que hacen vibrar antes, durante y después de la carrera.

Personalmente me quedo con el entusiasmo de los mexicanos que hacen posible un evento de estas características, también con la versión más respetuosa que el aficionado ha entregado en esta competencia y con la enorme riqueza cultura que México deberá exportar cada vez más y no solo en los grandes eventos.

Sobre 

Entusiasta de la comunicación y la actividad del periodismo ejercidos con profesionalismo. Manejo desde los 13 años, pero –en la actualidad– sigo jugando a los carritos.

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