Siempre lo hemos escuchado: Alfa Romeo

Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio

La realidad es que son autos bellos, autos que nos hacen soñar, con diseño y que siempre nos han abierto la pupila, hoy han llegado a México con una buena estrategia y respaldo. Quizás han sido de los últimos en poder enamorarnos del contingente que puedo llamar “deportivo-europeo” y aunque seamos sinceros nunca han sido masivos sino para un nicho, ese “nicho” de personas los pone en un lugar especial pero pequeño, en un sitio de mercado de entusiastas que están dispuestos a todo por tener un Alfa Romeo, a esperarlo en el color, especificaciones y técnica que han decidido comprarlo –pues un Alfa Romeo se decide comprar, nunca es un impulso pasajero, sino un deseo constante–, con clientes que están dispuestos a esperarlo  a salir de servicio, a disfrutarlo como ningún otro que han tenido y hasta enseñarlo a los muchos que les preguntarán por el vehículo cuando los vean en la calle.

Une dos vertientes que pocos tienen, quizás la vertiente más “romántica” –la que muchos le llaman la parte Romeo– donde realmente sus diseños se vuelven un poema automotriz, no hay a quien no les llame la atención, llene la pupila y les entre directamente al cerebro por los ojos como un objeto de incuestionable gusto y formas caprichosas atractivas, de interiores elegantes pero seductores; la otra parte es más racional pero igual de emocional, se oyen cifras, caballaje,  especificaciones de suspensiones, cajas de velocidades, etcétera, pero la promesa de un sentimiento de manejo único, deportivo y satisfactorio al más exigente siempre está presente.

Son, sin duda, objeto de culto a través de la historia del automóvil y de la ingeniería automotriz, son de los más extrañados por aquellos que alguna vez pudieron manejarlos en el país y por los que visitan Europa –qué decir la bella Italia– y no haberlos tenido en el país por décadas. Hoy están completamente organizados, con logísticas importantes de puentes de refacciones, técnicos capacitados y distribuidores comprometidos con la marca. Así que si había un tiempo para comprar uno es hoy, a nivel mundial igual han hecho un compromiso, con lo que se nota su existencia y salud, no todos deciden entrar a Estados Unidos, y ellos sí se decidieron. La conclusión es que para aquellos enamorados de la industria y de los “Alfas” no ha existido otro momento mejor para comprarlo en México, es más, se quedarán en la memoria de su familia por generaciones hablando del auto que se compró el papa, el abuelo y hasta el bisabuelo. Bellos… hoy es el día de confiarles el corazón…

@MemoLiraP

Sobre 

Comunicóloga especializada –y apasionada– de los medios impresos y electrónicos.

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