¿Nos importa el nombre de nuestro auto?

Chevrolet presentó su nuevo Cavalier.

“El nombre nos define”, y es una riqueza única de cada quien, pero… francamente a nosotros como consumidores ¿nos importa cómo se llama nuestro auto? Desde un punto de vista racional no debería y en la mayoría de los casos no, pero desde un emocional sí.  Y define qué producto es, piense Jetta, Mustang o Chevy, definidos con su mismo nombre.

Pero cuando el producto por innovación, calidad y vanguardia supera todas las expectativas el nombre es lo de menos.  Por el otro lado, un nombre hoy en el mercado si trae una nueva generación nos sigue conquistando o de plano lo dejamos en segundo plano porque no nos gustó.  Y si el nombre del auto hace mucho no lo escuchamos, pero una gran parte de la población económicamente activa alguna vez lo conoció entonces puede ser que nos atraiga que lo revivan y hablara por sí solo, dentro de la definición que se tenía de él antes. El problema es que hoy en día los segmentos son muy diferentes que hace 20 años y los autos también. Por lo que revivir uno de ellos requiere más que el nombre.  Estamos a punto de conocer la nueva Ford Bronco, conocimos algunos como el Dart y llega por ejemplo Renegade en Jeep, el mercado y las ventas han sido y serán el mejor juez. Esta semana conocimos el Cavalier, un nombre que reviven con un producto asiático que busca mercado para Chevrolet.

Quizás la conclusión es que el nombre no hace el producto –ni su apellido–, ni el producto vive solo de nombre, es una congruencia con la temporalidad, el mercado y la estrategia en el momento adecuado para el éxito. ¿Me importa cómo se llama? Mientras no sea un nombre feo, no.  Mientras sea un nombre que todo mundo entienda cual es mi auto, mejor, como las nomenclaturas de los alemanes.

Bienvenidos los grandes productos y el nombre… mientras nos tenga satisfechos creo que no es lo principal. ¿Les gustan los nombres de autos del siglo pasado que reviven? ¿Cuál revivirían?

@MemoLiraP

 

Guardar

Sobre 

Comunicóloga especializada –y apasionada– de los medios impresos y electrónicos.

¿Qué opinas?