Dodge Challenger SRT8 y Chrysler 300 SRT8 “Core”

75433El Salón de Chicago obviamente tenía que tener una gran participación de las “marcas locales”, y Chrysler hizo su aparición con varios modelos, pero además tuvieron una serie especial denominada Core, que seguramente viene de “Hardcore” que se puede ver en el Challenger SRT8 y el 300.

La división de Street and Racing Technology (SRT) ofrece nuevos acabados visuales e interiores aunque la potencia de los utos se mantiene y realmente no es que les falte a los bloques HEMI.

Dodge Challenger SRT8 “Core”

Para esta versión la marca ha incorporado una parrilla oscura, alerón trasero, calcomanías especiales, nuevos rines de 20” que dejan ver las mordazas de los frenos firmados por Brembo y complementando la parte estética cuenta con dos nuevos colores, el Orange Pearl Coat y Plum Crazy Pearl Coat.

La parte interior cuenta las mismas vestiduras que ofrece el SRT Viper, además de insertos en el tablero, volante y consola en fibra de carbón. El motor 6.4 litros sediento de gasolina se queda con sus 477 Hp y un par motor de 637 Nm.

Chrysler 300 SRT8 “Core”

En el caso del “más refinado” de estos tres de entrada presume con una placa en la carrocería su motor de 6.4 L, en el apartado visual también incorpora llantas de 20” y frenos Brembo con pinzas de color rojo o negro según tu extrovertido gusto.

Al interior también incorpora las mismas vestiduras del Challenger y los elementos en fibra de carbón, y sí, también el motor HEMI de 477hp, no es muy original pero si se antoja manejar este tipo rudo de la marca.

Dodge Charger SRT8 Super Bee

Por último tenemos a la súper abeja que si bien cuenta con los mismos detalles interiores que los otros modelos, este se diferencia bastante por las imágenes en la carrocería de Super Bee y la leyenda de Powered by SRT, cuenta también con los mimos colores extras del Challenger y mantiene el motor HEMI V8, aunque aquí debieron ponerle algunos caballos más.

Sobre 

Cuenta cuentos profesional, con un especial gusto por la velocidad, y una calma innata por vivir mientras el mundo gira a prisa. De gustos extremos nacidos en el ciclismo y luego evolucionados al mundo motorizado.

Aquel que puede pasar horas viajando en una carretera o un instante en las pistas de competencia, aunque viviendo, volando y dejando todo problema en el camino en mi motocicleta. De gustos particulares y enemigo de los autos aburridos que no transmitan sensaciones de manejo.

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