Conducción distraída, un peligro para todos

Imagina que vas manejando por Periférico, ¿conscientemente cerrarías los ojos durante cinco segundos? Seguramente me responderías que nunca porque no es seguro.
Mantener los ojos en el camino es una de las primeras cosas que nos enseñan cuando aprendemos a manejar. Entonces, ¿por qué es tan común ver a la gente hablar o “textear” por teléfono mientras conduce o distraerse con cualquier otra situación?
En promedio, toma unos cinco segundos leer o enviar un texto o por ejemplo voltear a ver a tus hijos porque están llorando o peleando. No es mucho tiempo en realidad, sin embargo, en ese lapso de tiempo, con los ojos fuera del camino, un vehículo que circula a 88 kilómetros por hora puede viajar el equivalente a la longitud de un campo de futbol. En ese instante, recorriendo esa distancia, una vida puede perderse, incluso la tuya o las de tus seres queridos. De acuerdo con cifras de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), la conducción distraída ha cobrado la vida de 3,477 personas en las avenidas y carreteras de Estados Unidos tan solo en el año 2015.

El tiempo de reacción de los conductores con un teléfono móvil en la mano es 30% más lento que el de un automovilista bajo la influencia del uso de alcohol, y 50% más lento que el de un conductor que no ha bebido.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), existen muchos tipos de distracciones que pueden alterar la conducción. La distracción provocada por el uso de teléfonos móviles preocupa cada vez más en el ámbito de la seguridad vial a este organismo y destaca que los conductores que usan el teléfono móvil mientras conducen tienen cuatro veces más probabilidades de verse involucrados en un accidente, que los que no lo hacen. ¿Por qué? Pues porque el uso del teléfono móvil durante la conducción reduce la velocidad de reacción (especialmente para frenar, pero también la reacción ante las señales de tránsito), y hace más difícil mantenerse en el carril correcto y guardar las distancias correctas.

El problema ha alcanzado tal relevancia que ha sido incluido en los reglamentos de tránsito de los diferentes estados de la República, en la CDMX por ejemplo, la sanción es de 30 a 35 veces la Unidad de Cuenta lo que equivale a $2,642.15.
En el resto del mundo igualmente se han endurecido las sanciones por este concepto, así que se ha convertido en un asunto de seguridad a nivel mundial.
Desafortunadamente con cada vez mayor frecuencia vemos en redes sociales y medios de comunicación noticias que dan cuenta de personas que incluso han grabado el momento de su muerte por ir haciendo videos mientras conducen. Sí, para todos, las pantallas de nuestros teléfonos y tabletas pueden parecer irresistibles, pero cuando estás detrás del volante distraído por tu teléfono es una invitación a un desastre mortal. Ningún mensaje o llamada puede ser tan importante como para ponerte en riesgo o poner en riesgo a tu familia.

Otro tipo de distractores
La conducción distraída también es mucho más que distracciones electrónicas. Es cualquier cosa que afecte tu atención del camino incluido comer y beber, cambiar de estación, revisar el GPS o mirarse en el espejo (¡por favor mujeres, no se vayan maquillando mientras manejan!). Incluso llevar a tu mascota puede ser un factor de distracción, basta con un segundo.
Te invito a que hagamos un cambio positivo que puede salvar muchas vidas, antes de encender el coche, apaga el teléfono o ponlo fuera de tu alcance para que no te sientas tentado a contestar. Que sea tu prioridad una conducción segura por no ceder a la distracción y céntrate únicamente en el camino. Te ahorraras la multa y podrías incluso salvar una vida. Mamá, tu obligación al ir al volante: conducir con seguridad.

Un estudio llevado a cabo por la compañía “Transport Research Laboratory” del Reino Unido, demostró que el tiempo de reacción de los conductores con un teléfono móvil en la mano es 30% más lento que el de un automovilista bajo la influencia del uso de alcohol, y 50% más lento que el de un conductor que no ha bebido.

 

 

Sobre 

Comunicóloga especializada –y apasionada– de los medios impresos y electrónicos.

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